Tu espalda
- Leonelly

- 30 ago 2023
- 1 Min. de lectura

Aquel día pensé que sería el último, y lo fue; pero hubo algo que se inmortalizó para siempre en mis sentidos, ese olor a margaritas que cuelga desde tu cabeza hasta tu espalda. Decir que no lo siento en mis días inodoros y en las noches que abrazo a la almohada buscando una esencia, sería mentir, porque encuentro la tuya. Es curioso cómo la almohada mágicamente toma la forma de tu espalda blanca, levemente marcada y lo suficientemente confortable para que mis mejillas y mi frente puedan encontrar en ella un colchón, y yo concilie el sueño que más tarde me arrebatará tu misma ausencia.
Pasan las horas de la larga noche, y ellas me impiden seguir engañando a mi conciencia con la mentira de que un recuerdo o pensamiento puede actuar el papel de tu piel. Y me duermo, despierto y me despido de tu espalda porque sé que esta noche la volveré a tener.








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