Aleccionador
- Leonelly

- 28 dic 2020
- 2 Min. de lectura
Hace pocos días una amiga me preguntó con qué palabra podría describir el año 2020.
Casi inmediatamente respondí “aleccionador”. Este adjetivo tiene que ver con enseñanza e instrucción.
Estoy segura que casi todo el mundo aprendió algo o mucho este año, y, a pesar de que en el momento que estoy escribiendo es 27 de diciembre, ya llevo suficientes días pensando sobre esto.
Quisiera pensar que la mayoría de nosotros aprendió a valorar. Simplemente eso.
Mientras escribo, hago una pausa para investigar un dato que dice que más de 1.700.000 personas han muerto en el mundo por coronavirus o alguna complicación relacionada con el virus. Eso es una cifra enorme para tan poco tiempo.
Este año el mundo fue un caos, y como el mundo lo fue, muchos replicamos ese caos dentro de nosotros. Estuvimos rotos, cansados, deprimidos, asustados, molestos y desorientados…
Sin embargo, algunos sobrevivimos y estamos aquí de frente a un lienzo en blanco otra vez.
El 2020 nos regaló bastante tiempo para aprender:
Lo que somos. Revisarnos, conocernos, husmear, detallar, analizar los aspectos que pensábamos que estaban bien y que en realidad no era así, explorar hábitos, costumbres, vicios, pensamientos, complejos, y todo lo que los eventos diarios nos impedían mirar con detalle…
Alguien muy cercano a mí me confesó hoy: Este año aprendí que no quiero pasar tiempo con una persona como yo. Y eso me llevó a lo siguiente de este año tan aleccionador.
Lo que queremos ser. Honestamente, es una meta personal convertirme en todo lo que quiero ser.
Quizás muchas personas pueden hacernos ver que no vale la pena lo que somos, y que como no vale la pena, eso incluye que siempre seremos igual. No obstante, he aprendido que todos somos como un producto en proceso, que todo está a prueba, que nada está terminado, que debes aceptarte, perdonarte y seguir, no detenerte.
Hoy aprendí que “no todo es una tarea”, que hay mucho que disfrutar y muchos procesos que vivir plenamente. No todo requiere una calificación alta para seguir al siguiente test, hay cosas que simplemente no serán evaluadas, solo debes mirarlas, absorberlas o rechazarlas y seguir caminando.
Por eso, lo que quieras ser debe parecer más a un paseo contigo en el cual vas señalando con impresión y emoción lo que va apareciendo en tu paisaje que puede mejorarte y optimizar tu versión.
Lo que nunca más seremos. Entendí que puedo equivocarme, porque de tanto querer evitarlo en el pasado, más lo hice. Sin embargo, jamás es tarde para redimirte contigo mismo y luchar por ti.
Finalmente, quiero recordar esto:
El peor sabotaje es el que nos hacemos a nosotros mismos, así que merecemos darnos la oportunidad de creer que somos capaces de hacer más, que todo fue ensayo y error y que no importa que tengamos 20, 30, 50 o 100 años… Un instante importa porque, si puedes leer esto, no eres parte de ese 1.700.000…

¡Ah! Mi amiga me confesó que la pregunta era para participar en un concurso por Instagram.








Comentarios